A los nueve dias

A los nueve dias

A los nueve diasViviamos como una familia feliz en una gran casa en un pueblo, un día papa cayo por las escaleras y murió absurdamente, el doctor dijo que fue un golpe instantáneo. Pensé que nos mudaríamos de casa y de ciudad, pero no fue así, mi madre estaba muy aferrada a su hogar, continuaba diciendo que éramos una familia y no debíamos abandonar lo nuestro por la perdida de papa.

A los 9 días del fallecimiento de mi padre, la noche se torno fría, oscura y sin luna. El viento suave se colaba, con un leve pitido, entre las ranuras de las puertas y ventanas. En la sala principal de la helada mansión, se encontraban amigos y familiares, dando el último a dios, con cientos de historias contando sobre la vida de papa, aunque eran muchos los que allí estaban, no lograban disimular con la charla el miedo que revelaban sus ojos.

Sentado yo en la escalera, la misma donde resbaló mi padre. Vi como en la alcoba de el se apaga y se encendía una luz, me aferre a la madera en el ultimo escalón y decidí no volver a mirar para el pasillo de las habitaciones. Derrepente un apagón total se adueño de la casa, y con él, un sin numero de ruidos. Algunos provenian del viento, otros de la vieja edificación, el resto no son más que rápidos latidos de corazones espantados y crujir de dientes de los que allí se encontraban.

Rápidamente mi madre  encendió unos velones y lámparas de gas que iluminaron la sala, y tras eso dijo, que raro casi no se va la luz estos días. La noche se tornaba más oscura que nunca, y los lamentos de la casa se habian aumentado. Aunque ni siquiera un pelo de sus cabezas se movia solo, sentian una presencia extraña, que no lograban ver. Saben que está ahí, que los observa atentamente. No solo temían a que estaban despidiendo a alguien fallecido, sino también a la historia detrás de la casa. Esas viejas casas de descuido de los propietarios podrían ser un dulce hogar de fantasmas., al menos esos decían mis amigos de la escuela. Cuando me visitaban decían ver al jardinero manteniendo las flores bonitas, nunca le dije que no teníamos jardinero, no se a quien veían o era solo para molestarme. De todos modos no me asustaba. Viví ahí desde que nací y todo era muy normal.

En medio de una historia de fantasmas que contaba el tio Luis, sentí que unas manos heladas me tocaron por detrás, no quise mirar, todos estaban en la sala nadie había subido a los aposentos,  mis piernas se durmieron y mi fuerza de pararme y salir corriendo desvaneció, solo un gran grito salio de mi boca MADREEE, todos corrieron con lámparas hasta las escaleras para que ver que me pasaba, todos quedaron estupefactos, enmudecieron, sus rostros blanquecidos, mama se desmayo junto con dos tías mías, solo mi hermano mayor tuvo la valentía de acercarse un poco y no mucho, me dijo que no mirara para atrás y que bajara  despacio.

Al verlo todos atónitos me paso por la mente: ¿Que será? Algún fantasma? Será papa? Sea lo que sea no volteare. Cuando trate de pararme no pude pues la mano fría que me agarraba seguía haciéndolo, al fin quise ver que era, efectivamente era el, tenia buen samblaje y hasta joven se veía, me dio mucha ganas de llorar, por todo lo que estaba pasando, el solo sonrío y se alejo por el pasillo de los aposentos. Pienso que la dimensión de los muertos o espíritus vagantes, deben tener su significado, pero nosotros la mayoría de los vivos no estamos preparado para tal acto, por eso nos asustamos y temblamos de miedo. Al dia siguiente mi madre decidio mudarse, no por miedo personal, sino porque nadie nos visitaria ni se aproximarian a la mansion.

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